miércoles, 26 de julio de 2017

Pechugas de pollo rebozadas con cerveza (escandalosamente buenas)

Si ya sé que estaréis pensando que unas pechugas rebozadas, son eso, unas pechugas rebozadas, sin mas. Pero es que estas son "las pechugas rebozadas".
Una vez que las pruebes así, lo demás te parecerá poca cosa. 
Pero no penséis que son complicadas y laboriosas de hacer, nada más lejos, ya sabéis que me gustan las cosas sencillas y rápidas siempre que sea posible. Y esta va a ser una de esas recetas facilonas, pero que dejan a todos con ganas de más.
Si no lo creéis solo tenéis con probarlas. Y ya no os digo más, que luego me dicen que soy una exagerada.
Preparación: 15 minutos aproximadamente
Ingredientes para 2 personas:
1/2 pechuga de pollo grande fileteada (los filetes no deben ser muy gruesos)
1 huevo
1/2 vasito de cerveza
3 cucharadas soperas de harina  (sin llenar en exceso)
sal 
pimienta (opcional)
Aceite de oliva para freír
  • Batimos el huevo con un poco de sal y le añadimos una cucharada de harina tamizada. Para ello solo hace falta pasarla por un colador fino directamente sobre el plato del huevo, y batimos bien.
  • Ahora le añadimos el vasito de cerveza, revolvemos y añadimos las otras dos cucharadas de harina también a través del colador. Batimos bien.
  • Nos tiene que quedar una crema parecida a una papilla ligera, como cuando hacemos un batido espesito de plátano. Si lo dejamos demasiado ligero no se pegará lo suficiente a la carne de la pechuga, y si la hacemos demasiado espesa quedará una pasta demasiado gorda y pesada.
  •  Ahora solo falta salar las pechugas, impregnarlas por ambos lados de esta crema y freírlas en una sartén con aceite de oliva. Con el aceite hay que ser un poco generoso, ya que no las estamos haciendo a la plancha, pero tampoco tanto como si freímos cualquier otro rebozado. Tiene que llegar como a la mitad del grosor de la pechuga.
  • Cuando estén doradas por un lado le damos la vuelta y dejamos que se dore por el otro lado.
  • La intensidad del fuego debe ser intermedia. Lo suficientemente fuerte para que se dore el rebozado pero no tan alto que no le dé tiempo a hacerse por dentro. Con la primera sartenada le pilláis el tranquillo y listo.
  • A medida que van saliendo de la sartén las colocamos sobre papel absorbente, para evitar el exceso de aceite y directas al plato.

  • Acompañadas de una buena ensalada o unos pimientos verdes, son una comida estupenda, o de unos tomates cortados como estos tan chulos. Aunque el acompañamiento lo dejo a vuestra elección que no soy tan mandona. Jajaja
 Hala !! venga a la cocina que seguro que ya os está entrando hambre.



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